sábado, 6 de julio de 2013

Jean-Pierre Léaud en La maman et la putain (1973)


1973 fue un año especial para el eterno Antoine Doinel. Aquélla fue la temporada de El último tango en París, escándalo en el que compartía tiempo de pantalla con Maria Schneider, pero sobre todo --aunque ninguna escena-- con un titánico Marlon Brando a la altura de su propia leyenda, bajo la dirección fotográfica (que no dramática) de Bernardo Bertolucci, un cineasta grandísimo cuyo método, sin embargo, era tan europeo e irónico como el del veterano Léaud. Después de Los cuatrocientos golpes, y en una vena menos típica que la del Tango, no obstante, el soberano triunfo del actor francés sería otro filme de naturaleza, llamémosle así, filosófico-erótica (si podemos comprender un erotismo político, más intelectualmente efectivo en su capacidad destructiva o subversiva que el solitario amago de pornografía casi metalingüística practicado por Brando con mantequilla), donde su monumental interpretación protagónica sí lograría representar a esa otra escuela actoral (la de la Nouvelle Vague, en oposición al Método del Actors Studio), aunque siempre por debajo de su inigualable trabajo infantil con Truffaut --hey, el inmortal Brando será el mayor histrión del mundo, pero Antoine Doinel, con toda su vulnerable dureza, tenía que crecer para medirse con él. 

En la aclamada y controvertida película de Jean Eustache, el pasoliniano y sufrido héroe ocioso de Léaud es un narcisista artista del pensamiento, un monologante púgil dialéctico enamorado de las contradicciones primorosas de la vida y de la paradójicamente existencial vocación amatoria de las mujeres, criaturas ya entonces poco menos que enigmáticas. El previsible ménage à trois (la morena Bernadette Lafont y la rubia Françoise Lebrun lo completan) es mucho (muchísimo) menos un clímax físicamente provocativo que el lírico remate de una larguísima disquisición reflexiva sobre la (in)comunicación y su cíclico contexto histórico-social, un debate vigente que todavía interesará a los cinéfilos militantes.

   

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